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Prensa FIFA. – Entre los cuatro suman casi 400 convocatorias, han militado en los mejores clubes del mundo y son verdaderos ídolos en su país. Didier Drogba, Didier Zokora, Yaya y Kolo Touré forman la generación de oro de Costa de Marfil. La que desde hace tiempo enorgullece a todo un continente, aunque paradójicamente no ha ganado ni un solo título en la escena internacional. La misma que se ha clasificado con autoridad para su tercera Copa Mundial de la FIFA consecutiva, y que ve en Brasil 2014 su última oportunidad de aunar marfil y oro.

“Que seamos capaces de ir más allá de nuestros propios límites sería de por sí un éxito. No pongo límites a nuestras metas. ¿Por qué no dar la sorpresa y llegar hasta la final? Tenemos las cualidades necesarias”, confirmó Kolo Touré al micrófono de la FIFA. “En todo caso, es nuestra última oportunidad de brillar a este nivel. Yo tengo 33 años, Didier 36… Estamos más cerca del fin que del principio. Vamos a saborear esta Copa Mundial, intentando al mismo tiempo mostrar una cara distinta a la de nuestras dos últimas Copas Mundiales, donde no estuvimos tan bien. Nos emplearemos a fondo para hacerlo mejor”.

Pese al propósito de enmienda de Kolo Touré, hay que admitir que en las dos ocasiones anteriores, a Costa de Marfil no le sonrió la suerte en el sorteo de la Copa Mundial de la FIFA. En 2006 quedó encuadrada con Argentina, Holanda y Serbia-Montenegro, y en 2010 con Portugal, Brasil y la RDP de Corea, así que con rivales de ese calibre, nunca ha logrado pasar de la primera ronda. Esta vez, la fortuna ha sido más clemente. “El grupo es más equilibrado, con equipos muy difíciles en el aspecto físico, pero a los que podemos ganar”, aseveró sobre Colombia, Grecia y Japón.

Y si los adversarios del Grupo C se antojan algo más accesibles, Costa de Marfil, por el contrario, parece cada vez más dura de pelar. Mientras que la generación de oro ha adquirido experiencia con la edad, los jóvenes talentos como Serge Aurier y Jean-Daniel Akpa Akpro han venido a reforzar los efectivos de los Elefantes.

Sin olvidar a Salomon Kalou y Gervinho, de 28 y 27 años respectivamente, ambos en la flor de la vida. De entrada, el combinado forma una unidad homogénea, a la que resulta difícil derrotar, tal y como demuestra su trayectoria casi impecable en los clasificatorios de la CAF, tanto en la fase de liguilla (cuatro victorias y dos empates en seis partidos, 15 goles a favor y cinco en contra), como en la eliminatoria contra Senegal (3:1 y 1:1).

Lecciones del pasado
“En 2006 estábamos en una nube. Era la primera vez que nuestro país se clasificaba para una competición semejante. Pecamos de ingenuidad, no nos centramos lo suficiente en el trabajo. En 2010 creo que estábamos un poco mejor, gracias a la experiencia adquirida cuatro años antes. Fuimos a Sudáfrica con más determinación, pero eso no fue suficiente”, analizó el defensa central del Liverpool, ex del Arsenal y del Manchester City. “Sin embargo, se ha producido una progresión. Y hoy es muy positivo que en nuestras filas haya supervivientes de las dos últimas Copas Mundiales. Hemos aprendido las lecciones del pasado y queremos transmitírselas a los más jóvenes”.

En Aguas de Lindoia, el cuartel general de Costa de Marfil en Brasil, la atmósfera es de seriedad, aunque también de distensión. El rango de edades es muy variado en el seno de la formación, si bien el buen humor es una constante: “El ambiente es apacible, relajado… esta mentalidad está en los genes de Costa de Marfil. Nos la enseñan en nuestras escuelas de fútbol. Todos nos conocemos desde hace mucho tiempo. Más que amigos, nos consideramos hermanos”, confirmó el zaguero.

“Ahí reside la fuerza del equipo, ganemos o perdamos. Ese espíritu de grupo, ese placer de vivir todos juntos, eso es lo más importante. Al final, poco importa el resultado de la competición, porque eso es lo que permanecerá en nuestra memoria”. Palabra de Elefante.